–Y si hubiera honores y premios establecidos (entre los hombres) en aquel lugar (en la caverna) para quien más agudamente distinguiera lo que ante los ojos desfilaba (lo que cada día pasa) y recordara mejor qué es lo que suele presentarse antes, qué después, cuáles de vez, y pudiera, por todo ello, adivinar lo que va a venir, ¿crees que sentiría deseos y celos (el libertado de la caverna) de los honrados y poderosos entre ellos, no querría, más bien, de veras, que le pasara lo de Homero:
“servir de por vida y por salario a varón sin bienes”, y sufrir cualquier cosa antes que compartir las piniones (válidas en la caverna) y vivir tal vida humana?
–Creo, respondió él, que, en realidad, preferiría pasar todo antes que vivir de tal manera (la de la caverna).
–Pues, para mientes en estotro, añadí yo. Si el así libertado de la caverna descendiera de nuevo a ella, y se sentara en el mismo asiento, ¿no se le inundarían los ojos de tinieblas, si de golpe pasara del sol?
–Seguramente, dijo
acción-reacción

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