jueves, 23 de agosto de 2012

La naturaleza y La matrix

¿Cuántas veces pasamos al lado de un árbol, un bosque, una planta, etc., sin darnos cuenta siquiera de su grandeza y energía espiritual?
Siendo humanos, y más aún, seres vivos al igual que los animales y las plantas, debiésemos deternos a pensar y percatarnos de lo importante que significa la naturaleza y el medio ambiente para nuestro desarrollo personal.
Se nos pasa el día sin escuchar un pájaro, sin caminar entre algunos árboles (¿sabía usted que está comprobado que caminar en lugares que hay árboles mejora la salud y la esperanza de vida, en comparación con lugares en donde no los hay?), sin sentir nuestro cuerpo o nuestras manos, sin pensar en un otro, sin pensar en Lo Otro, etc. Y así es probablemenre hasta el día en que nuestro cuerpo deja de funcionar, qué pena.
Lo peor es que nisiquiera es nuestra culpa. Estamos todo el día recibiendo estímulos de diferentes partes que nos incitan a consumir y a alejarnos de nuestro ser esencial, ese que una vez fuimos y que a medida que nos vamos adentrando más y más en el mercado, en el sistema, en lo irreal, vamos perdiendo.
No se trata tampoco de vivir la vida como un ermitaño en una montaña en lontananza, pero sí de que deberíamos darnos un tiempo para conectarnos con nosotros mismos, observar la belleza que hay en nuestro alrededor y desconectarnos de esta matrix que nos ciega cada día un poquito más.
Se trata de intentar cultivar nuestra alma a través del arte (el que se prefiera) e intentar hacer lo que todas las religiones buscan o buscaban hacer antes de que aparecieran todos estos curitas que dícense hijos de Dios y defienden su pedofilia; esto no es más que el despertar de la conciencia, que justamente en comunión con la naturaleza se puede lograr.





No busque en lo demás lo que está en usted mismo...

domingo, 12 de agosto de 2012

El mercader de Venecia y otras vanidades


El príncipe de Marruecos al elegir el cofre de oro que él creía contener la foto de Porcia, encuentra a su pesar, una calavera con la inscripción: "No es oro todo lo que reluce: así dice el refrán antiguo; tú verás si tiene razón. ¡A cuántos ha engañado en la vida una vana exterioridad! En dorado sepulcro habitan los gusanos. Si hubieras tenido tanta discreción y buen juicio como valor y osadía, no te hablaría de esta suerte, mi hueca y apagada voz. Vete en buen hora, ya que te ha salido fría la pretensión".
Como amante de la moda, el buen vestir y un montón de otras vanidades y superficialidades, solo puedo admitir que tal como Shakespeare en la cita anterior alude al carácter falsificador de la realidad en cuanto a espectáculo, imágen o materialidad, todo es simplemente un alimento para el ego y goce estético (estético desde la apreciación personal)  que a pesar de ser superfluo es necesario si se quiere participar activamente en lo que hoy entendemos como nuestra construcción del entorno e identidad.
Eso sí, siempre hay que tener claro que al fin y al cabo, "todo es vanidad de vanidades".

martes, 24 de julio de 2012

La Justicia: Un Pulpo Gigante


Takahashi, uno de los personajes principales de After Dark (Haruki Murakami), en un momento de la historia comienza a relatar y explicar su creencia sobre “el gran mural de roca” que existe entre los que cometen delitos y él. Habla de por qué siente que dicho mural se desvanece y transforma en una pequeña muralla de cartón:

Takahashi pasa la yema del dedo por el borde de la taza de café.
–Y en cuanto empecé a pensar de esa forma, hubo muchas cosas que se me aparecieron bajo un prisma diferente. Vi el sistema judicial, en sí mismo, como un ser vivo especial, extraño.
–¿Un ser vivo especial?
–Sí. Un pulpo, por ejemplo. Un pulpo gigantesco que habita en las profundidades marinas. Tiene una vitalidad extraordinaria, avanza por el fondo negro del océano haciendo serpentear un montón de largos tentáculos. Mientras asistía a los juicios, no pude evitar imaginármelo de esa forma. Y ese ser vivo adopta diferentes formas, ¿sabes? A veces adopta la forma del Estado; otras, la de las leyes. También puede adoptar formas retorcidas, más complejas. Y aunque le cortes una y otra vez los tentáculos, vuelven a crecer, siempre. Nadie puede acabar con él. Es demasiado fuerte, vive en una sima demasiado profunda. Ni siquiera sabemos dónde tiene el corazón. Yo, en aquellos momentos, sentí terror. Y me desesperaba pensar que, por muy lejos que intentara escapar, sería incapaz de huir de él. Aquel ser no piensa que yo soy yo y que tú eres tú. Ante él, todos perdemos nuestro nombre, todos dejamos de tener un rostro. Todos nos convertimos en un signo. En un simple número.

Nunca había escuchado metáfora mejor (exceptuando el ajedrez) sobre cómo opera en nosotros la justicia, el estado o las leyes. Este aparente pulpo que desconocemos nos controla y domina, sin embargo, no creo necesariamente que sea debido a la gran fuerza que posee o por su gran tamaño, sino más bien porque ignoramos su existencia, o tal como Takahashi dice “ni siquiera sabemos dónde tiene el corazón”, es decir, no sabemos dónde nace, por qué está ahí o de dónde viene. Por esta razón, pienso que lo verdaderamente importante no es saber tanto sobre su procedencia, lugar o identidad, sino que ser conscientes de que este pulpo vive y depende de cada uno de nosotros, o sea, si no estuviéramos él no existiría y por tanto somos quienes debemos tomar cada tentáculo que nos amarra y redirigirlo para controlarlo a él, y no viceversa.

Si para este pulpo somos un simple número más de los infinitos que pueden existir, por qué no quitar ese signo sobre nosotros y cambiarlo por nuestro nombre ¿Cómo? Estando conscientes de que tenemos un nombre, que tenemos una voz y que somos un todo. Imagina, por ejemplo, a este pulpo bajo el agua controlando con sus tentáculos a todos los peces que habitan allí. Ahora imagina nuevamente a cada uno de estos peces mirando hacia arriba y dándose cuenta del tentáculo que lo domina, ahora todos se voltean y se vuelve hacia este gran pulpo devastador ¿Se vería igual de abrumador que antes? Nada más imagina siendo ese pulpo en ese momento y ya está. Probablemente la imagen de este ser vivo incontrolable se volvería a lo menos controlable.

Finalmente, si pensamos un poquito más allá, ¿qué es la vida si no una red de tentáculos invisibles que une unos con otros?

lunes, 21 de mayo de 2012

Caperucita ¿Dónde estás?

Para un extraño curso de la Universidad, tuve que hacer con la ayuda de un amigo, el audio que dejo a continuación. Se trata de una intro al primer podcast que llamamos "Caperucita dónde estás". Ahora, si usted quiere escuchar unas sexys voces y enterarse de la extraña y bizarra relación que había entre Caperucita y el lobo, escúchelo. Se sorprenderá al conocer, a través de dos simpáticos interlocutores, como Disney cambió su verdadera versión y el significado simbólico que esta tenía. Enjoy it.

martes, 24 de abril de 2012

Sobre los sueños y un poquito más

Hace poco, mi hermana de 10 años me encontró leyendo un libro que se titula "Recuerdos, Sueños y Pensamientos" de Jung. Como buena curiosa, me preguntó de qué iba. Le contesté que aún no lo terminaba pero que trataba sobre el significado real de los sueños, y que el autor sostenía que éstos representaban algo mucho mas trascendental de lo que nosotros creíamos (obviamente que todo esto con palabras más simples). No sé si me entendió o no, sólo se quedó un rato meditativa mirando al vacío y luego me respondió: pero Pili, ¿qué son los sueños entonces? Me quedé pasmada, sin lograr darle una respuesta, puesto que quería crear mi propia definición y sentido del sueño, no darle una más de las que tantas existentes. Pues bien, al final de una buena reflexión e intertextualidades varias, llegué a la siguiente conclusión (ruego a usted no tomarme demasiado en serio, yo trato de hacer lo mismo):
Los sueños son un adelanto de la realidad simbólica. Guían las estructuras del comportamiento en la realidad tangible, siendo ésta el campo donde se mantiene una disputa entre el dominio del ello y del yo. Bien la realidad puede ser la realización de tu inconsciente, o bien también puede ser el terreno por el cual satisfaces tus necesidades, esto quedaría completamente al libre albedrío y solo dependerá del desarrollo de tu psique. Aunque pienso que claramente, una opción es bastante más trascendental respecto a la otra.
El problema ahora, ya no es el significado del sueño, sino que el ¿cómo dejar que se realice el proverbio individual y/o colectivo inconsciente, es decir, cómo abrirle el paso a mi inconsciente hacia la realidad física? o ¿Qué comportamientos, actitudes, situaciones facilitan ésto? Pues pienso que sí hay ciertos factores que permiten esta realización, como por ejemplo: escribir los sueños y tener mala memoria, porque lo único que sé es que mientras menos conocimiento memorístico tengo, más fácil traigo a la mente recuerdos de mis sueños.
Como imaginan, no le pude responder ésto a mi pequeña hermana , sin embargo le di el consejo de que cada vez que despierte trate de recordar lo que soñó y lo escriba. Bien es sabido que cuanto más se escriben, más fácil se recuerdan.